La caja de Pandora: ni era una caja ni un mito

Lo siento. No sé si a alguien le maravillaba la idea de que la mítica Pandora tuviera una caja. Pero no, la caja de Pandora, no era una caja. Era [spoiler mitológico] una vasija. Algo bastante evidente, por otra parte, al tratarse de un mito griego. Específicamente, se trataba de un pithos (πίθος). Pero alguien, un día, decidió llamarle “caja”.

Me parece realmente difícil confundir una vasija con una caja. No sé… tienen formas diferentes, suelen elaborarse en materiales diferentes, se emplean para fines diferentes… Tampoco creo que una caja tenga más glamour que una vasija en cuanto a mito se refiere. Y me jugaría un dedo a que la mayoría de lenguajes del mundo utilizan palabras bastante diferentes para “caja” y “vasija”. Literalmente, no entiendo que alguien pudiera confundir una caja con una vasija. Pero alguien lo hizo. Y nos ha dado igual durante siglos.

Con una sencilla búsqueda en Google Imágenes os daréis cuenta de que la CAJA de Pandora nos ha acompañado desde hace siglos. La mayoría de los artistas que han pintado o esculpido la figura de Pandora, la han acompañado de una CAJA. Poco les ha importado. Como tampoco les ha importado que Atenea la vistiera, ya que en la mayoría de representaciones Pandora aparece desnuda. Todos esos artistas, algunos conocidos como “realistas”, han confundido una vasija con una caja. Y les dio igual. Y a todos nos ha dado igual.

Sólo algunos artistas han representado a la auténtica Pandora. A ellos no les dio igual. Y, ¿sabéis lo que han conseguido? Que yo un día viese un cuadro de Pandora con una vasija y me preguntase “¿dónde está la caja?”. Así que la busqué en Google. Y descubrí la vasija de Pandora. Esos artistas a lo que no les dio igual consiguieron despertar una conciencia.

Y básicamente creo que eso es lo que esconde la VASIJA de Pandora, el conformismo. Nos conformamos ante taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaantas cosas. Tantas injusticias que nos dan igual. No nos importan, porque no nos suceden a nosotros. Hasta que un día nos sucede algo y, ¿sabéis qué? que al resto le da absolutamente igual. Yo no quiero ser así, no quiero que todo me de igual. Y sé que he pecado de haber dicho que era coherente con mis principios pero… muchas veces me dio igual. La VASIJA de Pandora se abrió justo después de cerrarse por primera vez y su interior se vació sobre todos nosotros.

Pero ya no. Necesito ser realmente coherente con mis principios para sentirme mejor conmigo misma. Así que va a dejar de darme todo igual. Bueno, quizá todo, todo, no. Porque es imposible y porque tendría un nivel de ansiedad incompatible con la vida. Cerraré la VASIJA de Pandora que llevo dentro.

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